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¿Qué es el apego?

El apego es el vínculo afectivo que establecemos con las personas significativas a lo largo de nuestra vida. Es un tipo de relación clave para el bienestar de nuestro desarrollo emocional y social y que marca e influye en la construcción de nuestra personalidad y, en consecuencia, condiciona nuestra manera de ser cuando somos adultos.

Si el apego, en las primeras edades, fue adecuado hace de nosotros personas con seguridad, que establecemos vínculos saludables con los demás y con nuestro entorno. Nos sentimos y somos autónomos e independientes. Tenemos diversidad de recursos personales para afrontar las complicaciones de la vida sin la necesidad de depender de otras personas.

En cambio, si este apego fue inseguro, tenemos posiblemente más dificultades en las relaciones con los demás en el sentido que es más fácil que creamos alguna dependencia de otra persona, tengamos baja autoestima, dificultades para expresar emociones, problemas para resolver conflictos… e incluso ansiedad y depresión.

Apego seguro e inseguro

El apego seguro tiene la función de brindar la tranquilidad y protección por parte de la persona con quien se ha vinculado el niño para permitirle a éste explorar el mundo y relacionarse con otros.

Nuestro apego fue seguro si pudimos disfrutar de la afectividad y calidez, del amor, la comprensión y del acompañamiento, por parte de nuestros padres o tutores, ante nuestras dificultades en la etapa de la niñez.

Si, en cambio, dichos adultos se mostraron:

  • Ambivalentes, en el sentido que a veces eran afectuosos y, sin motivo alguno, se volvían agresivos o indolentes
  • El niño nunca sabía que esperar de ellos por mostrarse sumamente contradictorios
  • O bien, mostraban distancia afectiva, negando el apoyo cuando el niño lo necesitaba

ello originó un apego inseguro, repercutiendo en la edad adulta, generando miedo al abandono, necesidad de aprobación constante, dificultades para reconocer e identificar las propias emociones, angustia…

¿Qué es la dependencia emocional?

El apego inseguro, bajo su estructura de escasa confianza e inseguridad en uno mismo, puede desencadenar en la dependencia emocional o, dicho de otra forma, la dependencia emocional es aquella que se alimenta del miedo y la inseguridad, derivada de un apego inseguro desde la infancia.

La persona tiene una gran necesidad de afecto estableciendo relaciones intensas. Necesita disponer continuamente de la presencia de otro, demandando atención por parte de este en todo momento. Intenta agradar de cualquier forma a la otra persona, incluso puede dejar sus necesidades en segundo plano para complacer al otro. Muestra una actitud sumisa. Destaca un gran miedo al abandono y al quedarse solo. Reclama a los demás sus necesidades emocionales, de forma inadecuada.

Podríamos describirlo como una dificultad a la hora de poner límites entre él/ella y los demás. Ello hace que sean relaciones desequilibradas que, en ocasiones, y principalmente en el ámbito de pareja, pueden llegar a una relación de maltrato físico y/o psicológico.

¿Cómo detectarla?

Las principales señales de una persona que sufre dependencia emocional son presentar:

  • Baja autoestima.
  • Dificultades para tomar decisiones.
  • No asumir responsabilidades.
  • Necesidad de aprobación y agrado.
  • Temor al abandono y al rechazo.
  • Sentimiento de inferioridad.
  • Falta de confianza y seguridad en sí mism@.
  • Miedo a la soledad.
  • Sensación de vacío que intenta llenar con otra persona.
  • Búsqueda la propia felicidad en las otras personas.

Como puedes observar, la dependencia emocional conduce a relaciones insanas y desequilibradas, pudiendo provocar ansiedad y depresión si no haces nada para modificar este patrón de actuación. El primer paso empieza en ti, en hacer un trabajo interior para reforzar la autoestima y confianza en ti mism@ que te ayude desarrollar relaciones saludables en las que crezcas y te fortalezcas como persona.

¿Qué hacer ante la dependencia emocional?

  • Obsérvate: reconoce, hazte consciente de que la relación que estás viviendo no es sana. Busca aquellas cosas que haces por amor y que son positivas y aquellas que, de alguna forma, las haces únicamente por satisfacer al otro desatendiendo tus necesidades y que, de alguna manera, influyen negativamente en tu salud emocional.
  • Priorízate: céntrate en ti y enriquécete para ser más feliz. Encuentra lo que te gusta, con lo que disfrutas… deja de focalizarte en otros para buscar tu propia felicidad.
  • Se tu mism@: no intentes interpretar un papel que no te corresponde. Trabaja tus inseguridades y miedos para poder mostrarte tal y como eres en realidad.
  • Acéptate, tal y como eres, con tus virtudes y tus imperfecciones.
  • Refuerza tu autoestima.
  • Aprender habilidades sociales: aprende a decir No, aprende a defender tus derechos…

Tu eres dueñ@ de ti mism@. Descubre lo bueno que hay en ti, lo valios@ que realmente eres y deja de recurrir a los demás, para sentirte bien contigo mism@.