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Una primera pregunta que nos podríamos hacer es… ¿es recomendable que una persona que tiene una discapacidad haga deporte?

Todas las investigaciones que se han realizado al respecto se orientan a una respuesta positiva, aunque siempre con matices de acuerdo con las capacidades físicas de cada persona y siendo recomendable el asesoramiento por parte de un profesional. Sin embargo, a pesar de los beneficios que aporta, para nuestro cuerpo y nuestra mente, pocas personas con discapacidad realizan algún tipo de práctica deportiva.

Es evidente que la vida sedentaria de las personas con discapacidad es un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas, obesidad, diabetes…

Esto conduce a la idea de la necesidad de mantener algún tipo de actividad física o deporte para disfrutar de una buena salud y prevenir la aparición de enfermedades.

 

¿Y qué aporta realmente el deporte?

El deporte no es solo una actividad recreativa sino que, también cuando lo practiques mejorará tu calidad de vida, favorecerá tu bienestar físico, emocional y social.

A nivel físico, mejorará tu coordinación, tu equilibrio, tu movilidad, tu fuerza y aumentará tu masa muscular. Además favorece la salud cardiovascular, reduce el riesgo de apoplejía y diabetes, mejora el metabolismo ayudando a controlar el peso, ayuda a prevenir la hipertensión y ayuda a controlar el colesterol.

A nivel psicológico y emocional, fomentará la generación de neuronas en tu cerebro y fortalecerá tus conexiones neuronales.

Mejorará tus síntomas de ansiedad y depresión, al liberar seretonina, que es un neurotransmisor que influye en el estado de ánimo. De aquí que sea habitual que se recomiende incorporar la práctica de ejercicio físico o deporte en la rutina diaria.

Además, aumentará tu flujo sanguíneo generando un aumento del rendimiento cognitivo general mejorando tu capacidad de aprendizaje. También mejorará tu capacidad de concentración y la memoria.

Asimismo, hace que aumenten algunos neurotransmisores, principalmente la noradrenalina, las endorfinas y la dopamina que mejoran tu sensación de bienestar.

A nivel social fomentará tus habilidades sociales, tu empatía, tu motivación, el trabajo en equipo, tu comunicación y es una herramienta fundamental para la integración social.

Por tanto, hacer ejercicio  no hace sólo que tu cuerpo se fortalezca, también fortalece tu cerebro.

Y ahora que sabes todos los beneficios que conlleva practicar ejercicio físico, te animas a mantener el cuerpo en movimiento para tener una mayor salud física y psicológica?

 

Autora

Lídia Palou

Psicóloga y Coach. Especialista en discapacidad.

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