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¿Cómo de importante para ti es poder disfrutar de la máxima autonomía e independencia posible?

El objetivo de toda persona es perseguir la calidad de vida, entendida ésta como el bienestar emocional, físico, el desarrollo personal, la autodeterminación, las relaciones interpersonales, la inclusión social…  y la autonomía e independencia contribuye a ello.

Por una parte tenemos la autonomía que hace referencia a tu capacidad para actuar libremente, tomando tus propias decisiones según tu criterio, sin estar condicionado por estímulos externos. Por ejemplo, tu padre insiste en que estudies administración y dirección de empresas porque él desea jubiliarse y quiere que tu lleves la empresa de la familia. Tu tomas la decisión de realizar los estudios, pero no es una decisión motivada por tu deseo interno de realizarla, sino que tomas la decisión impulsad@ por el deseo de hacer feliz a tu padre. Aquí podríamos decir que has perdido tu autonomía.

Por otra, tenemos la independencia que es llevar a cabo una acción sin depender de otra persona. Por ejemplo, a pesar de tener una discapacidad puedes tener un trabajo y ser independiente económicamente.

También, debes tener en cuenta que potenciar tu autonomía e independencia es básico para aumentar tu autoestima. Y es que una discapacidad afecta a todas las esferas de la vida, tanto la personal como la familiar, social o laboral y nos enfrenta a desafíos diarios en todos estos ámbitos.

 

¿Cómo se puede incrementar la autonomía y la independencia en la discapacidad?

Para aumentarlas es importante centrarnos en dos niveles: por una parte, en ti como persona que tienes algún tipo de discapacidad y, por otra, en el entorno y la sociedad en general.

En primer lugar, es fundamental un trabajo personal de autoconocimiento en el cuál seas capaz de descubrir tus capacidades, tus habilidades y tus puntos fuertes, potenciándolos para realizar acciones y superar retos, ya que ello incidirá en una mayor autoestima y motivación para ir avanzando en la superación de obstáculos para vivir con la mayor normalidad posible.

En el caso del entorno y la sociedad en general, lo primero que hay que hacer es eliminar la creencia que una persona con discapacidad no es capaz para realizar determinadas acciones. Esa creencia predeterminada hace que se actúe de forma que no se escuchen ni se tengan en cuenta las necesidades de la persona pudiendo hacerla sentir con baja percepción de capacidad.

En este punto, cuando sientes que te sobreprotegen, no permitiéndote hacer determinadas acciones por las cuáles tú te ves capacitad@ o te sientes motivad@ a hacer, es fundamental la comunicación, el poder expresar, por una parte, tus sentimientos y emociones y también lo que necesitas para poder disfrutar de una buena calidad de vida y, por otra, el escuchar a las personas que te cuidan para conocer sus razones, sus miedos y poderles dar tus argumentos y razonamientos para poder tomar una decisión acertada para mantener tu autonomía.

 

¿Qué acciones pueden potenciar tu

independencia y autonomía personaL?

Potenciar la máxima independencia posible en tus responsabilidades básicas

Cuando puedes desarrollar por ti mism@ necesidades básicas como acostarte, levantarte de la cama, ducharte, vestirte…  o realizar pequeñas responsabilidades cotidianas como hacer las camas, poner una lavadora, preparar la comida, limpiar… sientes que puedes manejar cierta funcionalidad que contribuye a tu bienestar sintiéndote además útil realizándolas. Y una forma de llevarlo a cabo es buscar los recursos para facilitar estas tareas.

Facilitarte ayuda desde la empatía (evitando el control)

El hecho de tener un entorno de soporte que actúe cuando realmente lo solicitas sin intentar imponerse, favorecerá el sentido de seguridad y confianza en tí mism@. Asimismo, aumentará la percepción de autonomía e independencia, motivándote para ir avanzando en la superación de obstáculos para vivir con la mayor normalidad posible. Por el contrario, si tu entorno (padres, amigos o cuidadores) realizan las tareas que te corresponden a ti, para que no tengas que enfrentarte a ello, sin que tu hayas pedido ayuda, te generará tal inseguridad que podrá provocar una disminución importante de la autoestima y de la creencia de capacidad e, incluso, generar dependencia sintiéndote incapaz de realizar cualquier actividad sin ayuda por sencilla que sea. Un ejemplo, podría ser aquella chica joven que tiene una discapacidad leve y quiere independizarse pero sus padres no la dejan pensando que no podrá solucionar los obstáculos de vivir sola y la hacen creer que no será capaz.

Realizar deporte

Los deportes adaptados te pueden facilitar la rehabilitación y servir como terapia para que recuperes tu movilidad, la mejores o como estimulación a largo plazo. Además, puede fomentar tu integración social cuando se trata de deportes de equipo y ayudarte en el desarrollo de la autoestima. Y cuando la práctica es de un deporte a nivel profesional, los logros conseguidos aumentan tu autonomía personal y te ayudan al desarrollo global como persona.

Participar en actividades de voluntariado

Cuando participas en programas o actividades de voluntariado ello te permite sentirte parte del grupo, integrado y socialmente, más autónom@ e independiente, sintiéndote útil y parte de la sociedad.

Socializarte e inclusión social

La mejora de tu autoestima y tu autonomía implica, también, la inclusión social, garantizando que tengas las mismas oportunidades de participar en todos los aspectos de la vida al máximo de tus capacidades y deseos (acontecimientos sociales, culturales, deportivos, recreativos, etc.).

Participar de una actividad laboral

El empleo fomenta el desarrollo personal y es una vía de incorporación a nuestra sociedad. El trabajo es un medio a través del cual podrás adquirir una imagen más positiva y útil de ti mism@, el reconocimiento social, la pertenencia a un grupo social, el aumento de las relaciones sociales, la independencia económica, una mayor satisfacción y autonomía personal y libertad.

Como puedes ver la solución pasa por la identificación de oportunidades y la determinación de los apoyos, planteando pequeños desafíos accesibles para ti, actuando desde la libertad de tomar tus propias decisiones (no influenciad@ por condicionantes externos), que te llevarán a tomar el control de tu vida, con lo que conseguirás reforzar la autoestima, la autonomía e independencia, que te llevará a una mayor libertad.

Por otra parte, es importante la concienciación del entorno, por parte de todos, para desarrollar la empatía, la escucha activa, la comprensión y la motivación para que tú puedas desenvolverte con la autoconfianza necesaria que te ayude a potenciar tus capacidades y, con autonomía y libertad ir avanzando en la superación de pequeños desafíos.

Si tú, que estás leyendo este artículo, tienes una discapacidad y crees que tus familiares o cuidadores te sobreprotegen, exprésales cómo te sientes, hazles partícipes de tus pensamientos y emociones y de cómo te afecta este comportamiento a corto y a largo plazo en referencia a adquirir esta libertad tan importante en tu vida.

Si, en cambio, tienes algún familiar o amigo con una discapacidad te animo a motivarle para que entrene sus capacidades y habilidades llegando a adquirir la máxima autonomía e independencia posible.

 

La autonomía no es algo que uno encuentra, es algo que uno crea. Thomas Szasz.

 Autora

Lídia Palou

Psicóloga y Coach. Especialista en discapacidad.

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